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sábado

La mano

Había visto muchas veces aquella hermosa mano, siempre jugueteaba con ella en las tardes lluviosas de otoño, y mientras el viento lacerante soplaba en la calle, yo acariciaba con suavidad la mano, su mano. Su piel era tan suave, pálida y aterciopelada, y me pasaba horas recorriendo las líneas de la palma o el contorno de las venas con la punta de mis dedos. En ocasiones la cubría totalmente, y la besaba, porque sabía que le gustaba, mis labios no dejaban de humedecer los estilizados dedos y toda la mano. Era simplemente ella, la mano, y ahora mismo la recuerdo sentado en esta celda.

Me viene a la mente como si todavía la tuviera, y solo con recordar su piel, oh su piel , me estremezco, pero aquí no puedo pensar. Ya no sé que va a ser de mí, porque aunque estoy condenado a muerte ya estoy muerto, pues sin ella, sin mi mano, no soy nada, y me diluyo coma el viento en la mañana. como la lluvia en el desierto. No soy nada. Mi mano... Si por algo más que un amor, otros como yo mataron, y destruyeron, y realizaron actos de increible crueldad, ¿qué no haría yo por esa mano?

Pero... ya lo hice, y por ello me pudro en esta oscuridad malsana. Mi vida no tiene sentido, y escribo estas últimas palabras en la sucia pared de mi celda, como el incompleto testamento de un hombre enamorado. Pero, Dios del Cielo, ¿es pecado amar una mano, y asesinar por tenerla? Ya se acercan los carceleros y ya llega mi hora...me reuniré con la mujer a la que corté la mano y asesiné solo por amor...por su mano...la mano...


Fuente: alegsa.com.ar

La hora del adiós

Domingo.
Hoy, me levanté temprano para ir al parque.
Puedo afirmar que a esta hora esta casi desierto, lo sé porque vivo a media cuadra.

Necesito pensar un poco,despejarme...

Está un poco fresco, todavia se siente el olor del césped húmedo, cubierto del rocío nocturno. Al costado de la vereda que transito, los lapachos empiezan a mostrar sus flores, claro, ya empezó la temporada ...

Los hay de todos colores, rosas pálidos, morados intensos, amarillos y el exclusivo blanco.
En sus ramas puedo ver un par de gorriones aleteando, sus gorgeos destacan en el silencio.

Llevo conmigo el celu,mi última esperanza, que hoy me llames.

Mientras camino voy pensandote, como siempre, como cada dia desde que te conocí y acepté como amigo...como cada dia que esta amistad se transformó en amor.

Pensé en recordarte un poco menos para así ganarle a la melancolia...
Pero en mi alma siguen estos silencios.

Mis pensamientos me dicen que espere un poco más antes de tomar una decisión, pero ya no puedo. A esta altura ya no sé siquiera si existis o solo fué una creación de una adolescente crédula y enamorada.

Sin darme cuenta y sumida en mis pensamientos llegué a la fuente, bue..llegó la hora entonces..
Llegó la hora mi amor de decirte adiós.
Llegó la hora de seguir mi camino, aunque te sigo queriendo.
Este amor apasionado y triste sigue dentro de mi alma.Quizás te quise demasiado, no sé.No sé tampoco si este amor fué mucho o poco, pero si sé con absoluta certeza que ya nunca volveré a amar así.

Sé que no podré olvidarte y que mi gran sueño esta muriendo en esta despedida.
Seguiré pensando en vos, seguramente. Pero confio en el tiempo, que dicen es el gran sanador de todos los males.

Acurrucada en el banco,descubro que las gotas de agua que trae la brisa que pasa por la fuente se confunden con mis lágrimas.
Fueron demasiadas lágrimas pienso.

Te amé en presente y en futuro, y seguiré amandote por el resto de mi vida.. y mientras esta avalancha de sentimientos me conmueve sigo mirando el celu...
Y mi celu sigue mudo.

Hora de seguir, será lo mejor para mí me digo en voz baja tratando de convencerme.
Una última mirada a mi celu, que sigue mudo...

Un suspiro amplio... y despliego mis alas y vuelo a una nueva vida,porque al fin y al cabo las elfas como yo, que viven en el mundo de los sentidos, camufladas en fachadas de adolescentes rebeldes, también deben encontar su camino.




Fuente: alegsa.com.ar